Sin duda, este 2015 si tengo que hacer balance y sólo elegir
un único descubrimiento, es sin duda alguna, la copa menstrual.
Aunque parezca típica frase de anuncio de tele-tienda, ‘’me
ha cambiado la vida’’. Y es que es así, nada lo puede definir mejor.
Un utensilio que hace mucho más amenos esos días horrorosos
del mes, se merecía tal frase y premio.
Aunque para muchas resulta algo asquerosilla la imagen que
puede surgir en la mente. Es mucho más lo que se piensa, que lo que luego en
realidad es.
Pero veamos, por qué es sin duda, mi gran descubrimiento del
2015.
Antes de nada, para quienes no sepan qué es este producto,
os dejo en esta entrada la introducción e información completa que hice sobre
él (AQUÍ)
Mi experiencia:
Llevo ya unos 4 meses usándolo. Es un producto que como entenderéis
se usa unos días al mes, y por tanto el poder hablar de él, se alarga en el
tiempo. Puesto que, para obtener unas buenas impresiones de unos cuantos días,
acaban pasando unos cuantos meses.
El primer mes, reconozco que no fue mi fuerte, la colocación
se me resistía por más que me empeñaba en escuchar el sonido ‘’plof’’ del
vacío.

